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La pasión

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«Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia… de novia, de religión, de Dios… pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín… no puede cambiar… de pasión.»

Andy Murray se despidió de Wimbledon siendo ampliamente superado, en tres sets, por el canadiense Denis Shapovalov: Fue en la tercera ronda del torneo, lejos de la segunda semana, y más lejos todavía de las instancias finales, como solía estar acostumbrado el escocés. Instancia que, dadas sus limitaciones físicas tras necesitar una prótesis que reemplazara su cadera, es más que aceptable para su presente. Y, creo yo, que él sabe que nunca va a volver a las etapas decisivas de un torneo de esa magnitud.

Entonces, ¿por qué sigue jugando? ¿por qué después de pasar por el quirófano pone todo el esfuerzo extremo que es necesario para jugar en el primer nivel?, ¿por qué pone en riesgo su físico para el resto de su vida, siendo alguien todavía muy joven, después de haber alcanzado la gloria en repetidas oportunidades?

Los deportistas de primer nivel, como Andy, tienen estilos de vida y posibilidades económicas que la mayoría de nosotros no vamos a tener nunca en la nuestra, y las va a tener para toda su vida aunque decidiese retirarse hoy mismo. Tiene una familia, tiene reconocimiento, si quisiera tendría todo el tiempo libre para ocuparlo con actividades que la mayoría de nosotros jamás va a poder experimentar. Pero, la pasión puede más.


Este tipo de jugadores necesitan de la competencia, el público, el desafío de intentar volver a ser algo que supieron ser. No les alcanza con la vida en familia, las vacaciones exóticas o las relaciones públicas. Ni tampoco van a aceptar que una cadera, una rodilla o una muñeca los retire así como así, ellos se irán cuando su cuerpo definitivamente diga basta, o cuando logren sacar todo lo que tienen adentro, antes no.

Por eso del Potro, Federer o el mismo Andy lo están intentando. Uno intentando volver a entrar a una cancha, el otro intentando volver a ser lo que fue y el otro disfrutando de estos momentos junto a su familia y a su público.

Por eso la frase al comienzo de esta nota, ellos pueden tener una vida resuelta, una familia formada o comodidades inimaginables, pero hay algo que no pueden conseguir afuera de una cancha: no pueden conseguir la pasión.

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