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Entrevistas

Franco Agamenone: “A veces, en los futures no te sentís un jugador de tenis”

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Recién llegado a un hotel en Dusseldorf, el tenista ítalo-argentino, Franco Agamenone, conversó mano a mano con Set Tenis.

Días atrás, Franco Agamenone fue noticia por haber alcanzado las semifinales del ATP 250 de Umag, siendo el primer torneo de esta magnitud que disputaba. A sus 29 años, el jugador nacido en Río Cuarto está viviendo el mejor momento de su carrera, y se encuentra a punto de ingresar al top-100, uno de sus objetivos planteados a principio de año.

¿Cómo vivís este presente?

Muy contento. Es por lo que trabajo y entreno cada día. Tener estas oportunidades que se me están presentando es muy lindo. Trato de disfrutarlo al máximo. Este torneo no me lo espera así. Era mi primer ATP, entonces iba a buscar insertarme y tratar de conocer el circuito. Son torneos distintos a Challengers que están mejor organizados. Fui a jugar y me encontré con buenas sensaciones. Haber llegado a semifinales y jugado contra Sinner fue algo único.

¿Te ayudó a pensar que podés insertarte de lleno en el circuito ATP?

Aprendí un montón de cosas. Me ayudó a creer que uno está en el nivel. No vi mucha diferencia tenística entre un jugador Challenger y uno ATP. Es sobre todo mental. Esto ayuda a que uno empiece a creer y saber que tiene que seguir por este camino, con el trabajo de cada día. Te da más motivación.

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¿Sentiste mucha diferencia con Sinner?

Creo que en este momento hay diferencia, pero no es tan grande. Es más que todo por la experiencia. Creo que estuvo todo ahí. No vi una diferencia tenística. Cuando me pude soltar un poco y jugar un poco, fue de igual a igual. Para él, una semifinal ATP es normal y entró mucho más tranquilo. Yo entré con un poco de miedo por no estar acostumbrado. No es nada fácil tener que jugar contra un jugador de esa clase, pero me ayudó muchísimo para afrontar de mejor forma los partidos con tenistas, que mantienen una intensidad alta. Eso lo tengo que aprender y mejorar.

¿Cómo definirías tu juego?

Siempre fui un jugador sólido y en este momento le agregué agresividad. Me gusta ir a la red, pero antes no tenía tantas herramientas para hacerlo y ahora que tengo más, lo estoy haciendo mejor. Me siento un jugador bastante completo, que puede hacer diferentes tipos de juegos. Trato de usar muchas variantes, depende lo que me pida mi entrenador.

¿Mantenés costumbres o cábalas?

Uno siempre tiene cábalas. Son cosas que te dan seguridad, no es más que eso. Los cierres del bolso raquetero van todos en el medio. Trato de usar un solo lado de la raqueta. También invento en el momento. Cuando hice algo y sale bien, lo mantengo.

Jugando Roland Garros
¿Tenés algún referente en el circuito?

Uno siempre trata de aprender de todo. Me gustaba bastante Tomas Berdych y me fijaba en muchas cosas de él. Los que están arriba, son jugadores que apenas le dejas una chance te liquidan. Un poco en eso se ha trasformado el tenis.

Su carrera tiene una particularidad muy interesante: jugó por primera vez un cuadro principal de Grand Slam antes que el de un ATP.

Te tocó ingresar el cuadro principal de Roland Garros… ¿Cómo fue esa experiencia?

Este año me tocaron todas experiencias nuevas. Jugar los Grand Slam y entrar al cuadro principal de Roland Garros fue impresionante. Te ayuda muchísimo. Pude jugar contra un 50 del mundo, a cinco sets, que era mi primera experiencia así. Fue muy lindo. Cada torneo así te deja una enseñanza muy grande.

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 ¿Qué te sorprendió?

En este torneo le dan mucha importancia al jugador, que es como tendría que ser y no pasa en el circuito de futures (hoy M15 y M25) o challengers. Cuando jugás estos torneos tenés todo. Las condiciones son muy buenas. La cantidad de gente que va a ver los torneos te da una motivación extra y te ayuda a estar mejor. Creo que hay mucho para mejorar en los certámenes de más abajo, porque hay jugadores muy buenos.

En contrapartida, ¿Te tocó pasarla ‘mal’ en algún torneo?

Sí. Hasta hace un año jugaba todos futures. Algunos están buenos, pero muchos, diría la mayoría, dejan que desear. No la pasas bien y no te sentís muchas veces un jugador de tenis. Ni hablar en la parte económica, que salvo que ganes, salís perdiendo siempre. Es muy desmotivante en ese sentido, tenés que ser muy fuerte para pasar esa etapa. En Egipto es de los peores lugares en los que jugué, pero hay varios que son feos. No te tratan bien, entonces la lucha es grande.

¿Cómo se hace para mantenerse enfocando en esa clase de torneos?

Tenés que ser fuerte de cabeza. Creo que el año pasado lo afronté más maduro, con el objetivo claro de pasar esa etapa. Obviamente con ayuda de mis entrenadores, mi familia y mi psicólogo, que siempre están empujando para que te vaya bien. Hay que mantenerte siempre concentrado en lo que tenés que hacer, porque estas cosas te desvían. Es difícil.

¿Te tocó vivir alguna situación con apostadores en esas competencias?

Se vive en todos los torneos. En estos va poca gente, entonces los apostadores se ven más fácilmente. Siempre hay gente que mientras jugás te alienta y en un minuto empiezan a alentar al rival. Me acuerdo de un torneo en Hungría que me insultaban de afuera y nadie hace nada. Están todos a la vista y no sé porque no hacen nada. Muchas veces te confunde y si no tenés claro el objetivo te lleva al otro lado, porque lo que te dan es claramente mucho más que lo que podes juntar ganando un torneo. No es nada fácil.

En 2020, Agamenone se nacionalizó italiano para continuar con su carrera profesional.

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¿Por qué tomaste esa decisión?

Yo tengo la ciudadanía desde chiquito. A los pocos años de nacer, mi abuela le dijo a mi mama que lo haga porque podía ser importante. Después de la pandemia me fui a jugar interclubes a Lecce, Italia, y en ese momento estaba complicado. No había torneos. Jugué dos partidos y había certámenes por bastante dinero, pero tenía que ser representante de ese país y así nació todo. Tomé la decisión porque me ayudaba para mi carrera. Los interclubes para nosotros son el soporte para jugar y mantenernos. El nivel, sobre todo en Italia y Alemania es muy alto.

Cuando decidiste jugar para Italia, ¿Alguien de la Asociación Argentina se comunicó con vos?

No, nadie me dijo nada. Desde la AAT no he recibido apoyo casi nunca, pero no le echo la culpa porque el tema es complejo y no es fácil ayudar a todos. No le puedo decir nada En ese momento estaba 700 y era un jugador más. Me parece que no valía la pena.

¿En Italia te sentiste más ‘valorado’?

Hay más oportunidades, muchos más torneos. Es más fácil ayudar. Si mal no recuerdo, hasta ahora no recibí ayuda de la Federación Italiana. Sí te sentís un poco más valorado, pero es a nivel de sociedad. En Argentina siento que si no sos top-100 no te valoran mucho. La sociedad no sabe el sacrificio que implica ser un jugador top-400. Acá en Italia a eso lo valoran mucho. Vas a un club a jugar un torneo por dinero y por más que seas 700 u 800 del mundo, la tribuna está llena. Hay 200 personas viendo, los socios se ponen muy feliz de que vayas, se te acercan a preguntarte cosas. Te conocen un poco más.

¿Cómo te fuiste solventando económicamente?

Tuve el apoyo de mis padres, más o menos hasta el 2018. A partir de ahí me empecé a bancar solo porque no me podían ayudar más. Fui pidiéndole una mano a mis entrenadores, que por ahí no me cobraban. Jugaba torneos por plata y más o menos trataba de mantenerme, pero no iba a ningún lado. Cuando me vine para Italia lo hice sin un peso. Mi novia me podía bancar un poco, pero fue bastante arriesgado, porque estaba en número rojos. En los primeros torneos no me fue bien y me costaba porque pensaba mucho adentro de la cancha. ‘Sí pierdo este torneo y tres o cuatro más, no puedo seguir jugando y tengo que ir a dar clases’, decía. Por suerte salió todo bien. Fui ganando algo de plata y me pude ir manteniendo. Creo que el primer respiro fue cuando entré al cuadro principal de Roland Garros. Ahí dije que por un tiempo podía dedicarme a jugar más sin pensar en lo económico e invertir un poco más en el tenis.

¿Cómo ves el futuro del tenis argentino?

Muy bueno. Me pone muy contento porque es un sacrificio muy grande y viviendo allá, más todavía. También me pone contento el hecho de que Horacio de la Peña se haya mandado con todo esto y este haciendo tantos torneos. Es para sacarse el sombrero. El otro día cuando me enteré del Challenger en Villa María me puse muy feliz. Me dan ganas de ir a jugarlo, pero creo que no voy a poder ir porque se me complica con la programación de los interclubes. Es muy lindo saber que se empiezan hace torneos en todos lados. Claramente, se está viendo como muchos jugadores se están metiendo porque están teniendo más oportunidades. Calidad en Argentina no falta.

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Aquella suspensión por doping positivo

En 2019, fue suspendido por diez meses debido control antidoping que le dio positivo en un torneo en Pinamar. El propio tenista, admite que fue por haber ingerido un suplemento «contaminado» en un laboratorio de Argentina.

¿Cómo hiciste para mantenerte concentrado sin poder jugar?

Claramente fue duro, pero lo que te hace mantenerte es el amor por el tenis. Yo siempre quise ser tenista y mi sueño era ser jugador profesional. Uno ese sueño que tiene de chico, lo lleva siempre adentro. En ese momento no se me cruzó dejar de jugar. Tuve que aceptar la injusticia que me tocó vivir. Me puse a dar clases, aproveché a jugar un torneo de fútbol con mis amigos, que fue algo que nunca había hecho porque no se puede con el tenis. Después volví e intenté probar nuevamente con el singles, que lo había dejado de lado, porque no me sentía ahí mentalmente bien. Pero tenía la idea clara de volver al single.

Su vida fuera de las canchas

¿Sos de mirar tenis?

No tanto. Ahora de a poquito estoy empezando a ver más. Creo que estoy todo el día metido en lo que tengo que hacer, entonces en los momentos libres trato de desconectarme del tenis. Me gusta el fútbol, veo mucho.

Seguidor de Marcelo Gallardo y Marcelo Bielsa ¿No?

Sí, ja. Al Muñeco (Gallardo) lo tengo allá arriba, ídolo total. Lo escucho mucho. Más allá de que sea el DT de River, equipo del que soy hincha, es una persona muy sabia y me encanta escuchar sus conferencias de prensa porque también aprendés y te deja muchas enseñanzas. Trato de aplicar algunas cosas en la cancha. También sigo a Bielsa. Son personas muy inteligentes.

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¿Qué es lo mejor y lo peor de ser tenista?

Lo mejor es que tenés la posibilidad de viajar por todos lados, aunque no de conocer tanto. Va, depende del jugador. Hay algunos que son más relajados y no necesitan entrenar tanto para estar tranquilos. Yo necesito hacer las cosas bien, entonces me lleva mucho tiempo el día a día y no puedo conocer tanto como me gustaría. El tenis es un deporte que te enseña a manejarte en la vida. Lo peor son las cosas que tenés que dejar de lado, pero es normal por el sacrificio que implica el deporte. Cuando sos chico, muchos van a la escuela, después se ponen a estudiar, tienen las posibilidades de estar más con amigos y al tenista se le hace difícil. Pero no hay nada para reprocharse.

Soy de Río Tercero, Córdoba. Tengo 21 años y me recibí de periodista deportivo en julio de 2021. Desde 2017 trabajo para diferentes multimedios digitales. Contacto: santafranche29@gmail.com

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