Kostyuk, Snigur y Lopatetska, los diamantes en bruto de Ucrania

El tenis ucraniano atraviesa un muy buen momento: actualmente, cuenta con dos grandes jugadoras como Elina Svitolina y Dayana Yastremska. Sin embargo, el país ubicado en Europa Oriental no olvida las bases. En una nueva edición de “Reclutando Promesas”, conocemos a Marta Kostyuk, Daria Snigur y Daria Lopatetska, encargadas de continuar con este legado en las próximas generaciones.

Marta Kostyuk

Foto: Tennis World ES

Tiene 18 años (2002) y se encuentra dentro de las 200 mejores del mundo desde el 2018. Hoy en día ocupa el puesto 140 del ranking WTA. Nacida en Kiev, es una jugadora muy completa pero se destaca por su velocidad de piernas y soltura para tomar la cancha apenas inician los puntos. A pesar de que su estilo se adapta a las canchas de cemento, el polvo de ladrillo le queda cómodo, ya que, puede variar su potencia y ponerse sólida en la línea de base para luego atacar, como lo indica su gen tenístico.

Campeona del Abierto de Australia junior (vídeo)y el Masters de Chengdú con 15 años en el 2017, esta joven comenzó a resonar en el planeta tenis luego de llegar, desde la clasificación, a la tercera ronda del Grand Slam australiano al año siguiente. Con sus dos primeras victorias en Melbourne (su cita preferida), se convirtió en la jugadora más joven en alcanzar dicha instancia de un torneo de Major desde 1997. En el partido por los 32avos de final, cayó ante su ídola, Elina Svitolina.

No hay duda de que las presiones que debe afrontar una joven son difíciles, es más, Kostyuk lo sufrió desde muy chica, al tener que lidiar con su fuerte temperamento, que la caracteriza hasta el día de hoy: “Hace aproximadamente unos cinco años, gané un torneo menores de 14 años. Decidí mudarme a Kiev para entrenarme allí y crecer como jugadora profesional. Después perdí dos partidos que no tendría que haber perdido, llegué a casa llorando y le dije a mis padres que no quería volver a jugar al tenis. Se me rompió la raqueta y pensé que sería ya el fin de mi sueño, pero mi madre me regaló una nueva y pude jugar muchas finales ITF o ganar la Orange Bowl, entre otras cosas. Puedo decir que tuve un comienzo un tanto complicado, pero pude remediarlo”, declaró en un medio local hace algunos meses. Y vaya que pudo levantarse, que hoy el mundo del tenis habla de ella: Svitolina, luego de su partido en Australia destacó muchísimo su juego y le proyectó un gran futuro al igual que Ivan Ljubicic, que se encargó de trabajar con ella durante unos meses para solidificar conceptos.

Entrenada por Talina Beiko y Oleh Krivosheev y buscando copiar a uno de sus ídolos, Novak Djokovic, Kostyuk aspira a meterse lo antes posible en el TOP 100 y finalmente convencerse de su calidad, no quedan dudas le sobra tenis.

Daria Snigur

Foto: ITF Tennis

En la misma categoría que Kostyuk la podemos encontrar a ella. Está entre las 250 mejores tenistas del mundo y ostenta un juego diferente: su potencia no es abrumadora pero maneja los efectos como pocas y se mueve con patines dentro de la cancha. Además, cuenta con un carisma estupendo que divierte al público cada vez que entra a la cancha.

Su carrera en la categoría junior es excelente, escaló hasta el segundo puesto del escalafón mundial en esa categoría. Ganó Wimbledon (vídeo) en 2019 y cuatro títulos profesionales, que la colocan como una jugadora muy peligrosa para el futuro ya que avanzó más de 400 posiciones en el ranking WTA en un año calendario, habiendo ganado el 80% de sus encuentros. Su referente es Dayana Yastremska, ella misma dijo que se siente muy identificada con su juego. También destaca entre sus ídolas a María Sharapova.

Snigur mantiene el sueño de ganar Wimbledon en profesionales y su juego se adapta perfecto al césped, superficie en la que ganó, además del trofeo del All England, la corona en Roehampton, el campeonato previo al torneo londinense. Su próximo objetivo es instalarse en el nivel más alto de este deporte. Cuando lo consiga, no quedarán dudas de que su crecimiento no tiene techo.

Daria Lopatetska

Foto: Punto de Break

Para concluir con esta extensa recorrida por el futuro del tenis ucraniano toca hablar de ella. Nacida un año más tarde que las anteriores, en 2003, actualmente está en el puesto 381 del ranking WTA pero supo estar entre las 220 primeras con 16 años. Dueña de un juego caracterizado por la potencia y los puntos cortos, la canchas rápidas se adaptan perfecto a su estilo de juego ofensivo.

No perdió tiempo en los últimos dos años y consiguió cinco títulos profesionales. Con 15 años, en su momento decidió no jugar casi torneos de categorías menores (vídeo) y enfocarse en el circuito de adultas. A pesar de su preferencia por las canchas de cemento, consiguió sus dos primeros trofeos en polvo de ladrillo, a pura fuerza y potencia.

A pesar de que su precoz carrera parecía pintar todo color de rosa, Lopatetska ya conoce el gusto amargo de las lesiones: en mayo de 2019, mientras jugaba un torneo ITF en Italia, sufrió una rotura en el menisco que necesitó una operación urgente para la ucraniana, se mantuvo más de 7 meses fuera de las canchas y sufrió una drástica caída en su ranking. Una curiosidad que se dio en el momento de la herida fue que las mejores jugadoras su país, Svitolina y Yastremska, donaron una suma importante de dinero para la intervención quirúrgica de la joven, lo que demuestra que ya se habla y se conoce de ella en las grandes ligas. Este inconveniente físico ya está totalmente sanado, según relató.

Coacheada desde pequeña Denis Leleko en Jarkov, su lugar de origen, pasó un tiempo en la prestigiosa academia de Patrick Mouratoglou el año pasado. Ahora está enfocada en tomar ritmo y escalar nuevamente a lo más alto, y el mundo del tenis la espera con las puertas abiertas.

Conocer a las tenistas jóvenes nos permite saber que llegar a lo más alto del tenis no es un trabajo fácil ni corto, el esfuerzo es inmenso, todas resignan tiempo con su familia, amigos y costumbres de cualquier chica de esa edad para viajar y prepararse. Esta es la historia de las chicas ucranianas encargadas de poner al país en lo más alto, esperemos que lo consigan.

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