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La vida del tenista y las crisis

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Cuando uno elige al tenis profesional como modo de vida, todo se estructura en torno a ello. Los tiempos, descansos, alimentación, entrenamientos, rutina, viajes, familia, amigos, estudio y toda la vida se diagrama y ordena en base a esta disciplina deportiva.

La condición de un deportista profesional impone limitaciones y privaciones, pero, por otro lado, brinda beneficios importantes que contribuyen a su salud. Un estilo de vida saludable, atlético, la disciplina y madurez que uno obtiene a una corta edad, son enseñanzas positivas que lo nutren para llevar adelante el día a día. Las frustraciones, derrotas, momentos de soledad, lesiones, entre otras situaciones difíciles, son experiencias que también uno debe asimilar a lo largo de la carrera como profesional. Pero hay algo fundamental que nunca se debe perder de vista: El principio básico de que el tenis es un “juego”.

En general, el ser humano debe pasar por algún tipo de crisis para aprender el valor de por qué hacemos lo que hacemos, acciones que nos terminarán marcando en el día a día de la profesión, los objetivos personales y, en definitiva, la vida cotidiana. Si analizamos los diferentes estadíos que se manifiestan en la profesión de tenista profesional, existen diferentes momentos críticos que terminaran afectando los resultados que se buscan y que, conforme sea la magnitud o el tiempo de los mismos, pueden afectar la continuidad de la actividad. En general, a grandes rasgos, podemos destacar dos formas recurrentes que ocurren en un jugador: una vinculada a su estado emocional y otra con su situación física.

En el primero de los casos, las crisis se pueden deber a diferentes motivos como, por ejemplo, que no se consigan los resultados o por lo menos de la manera que uno lo planifica, lo que impacta directamente en las ganas de entrenar y aumento de la desmotivación, entre otras cosas, que si se prolonga en el tiempo puede ser fatal para la continuidad. La primera reacción típica que surge a esta situación es la necesidad de imponer un descanso mental del jugador. Por otro lado, puede acontecer que ocurran lesiones físicas que, dependiendo del grado de complejidad que tengan, también supondrá un impacto negativo en el alcance de las metas profesionales. Estas situaciones mencionadas anteriormente han decidido la suerte de muchos profesionales de diferentes niveles competitivos, pero enfocándonos en aquellos que lograron regresar al circuito e intentarlo de nuevo, han vuelto diferentes, más convencidos de lo que quieren hacer y, sobre todo, pareciera que disfrutándolo más que antes.

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Juan Martín del Potro, un ejemplo claro de tener que empezar de cero múltiples veces. (Créditos: Clarín)

Ahora bien, quiero compartir con ustedes mi experiencia como testimonio real de una crisis por motivos estrictamente físicos. Cuando estaba avanzando en mi carrera logrando buenos resultados como tenista profesional a los 21 años, regresando a mi casa luego de finalizar la pretemporada para iniciar la primera gira del año con mucha expectativa y motivación, un accidente de tránsito grave hizo que todo se venga abajo. Mis prioridades cambiaron, pasaron por volver a tener una vida con las funciones normales de movilidad y pocas secuelas de las consecuencias físicas que se muestran de manera inmediata y las psicológicas evidentes en segundo plano. Tuve una larga rehabilitación, ya que sufrí varias lesiones en las piernas y resto del cuerpo, lo que me llevo hasta aprender a caminar de nuevo.

Toda esa etapa la asimilé como una gran enseñanza. Tuve que aceptar el realizar actividades cotidianas primero con ayuda y luego sola, cosas simples que realizaba de forma “automática”, como caminar, levantarme de una silla, etcétera. Esto hizo que después le diera mucho valor al volver a desplazarme dentro la cancha de tenis. Recuerdo palabras que uno escucha referidas a las crisis como oportunidad de aprendizaje, “sino te matan, te fortalecen”, y yo opte por lo segundo, regresando y disfrutando el tenis como nunca.

Es cierto que para dedicarse al tenis profesional se requiere de sacrificio, esfuerzo y espíritu de superación permanente, pero no debemos olvidar que el tenis, principalmente, es un juego y, como todo juego, la pasión es su principal regla.

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