Trungelliti: “No soy bienvenido en Argentina, quedé como el malo”

En una entrevista a fondo con Marco Trungelliti, nos contó su presente, por qué decidió irse a vivir al exterior, su relación con argentina, tenis y mucho más.

Nacido en Santiago del Estero hace 31 años. De chico ya se imaginaba siendo tenista: “Estaba todo el día en la cancha, varias horas y no paraba. Mis compañeros me decían que era muy bueno pero yo les decía que estaba el triple de horas que ellos entrenando, magia no hay”. No cree demasiado en lo innato, destaca el esfuerzo y el exigirse constantemente. Vive en Andorra, sí, a mas de 10000 kilómetros de su ciudad natal.

Para los tenistas sudamericanos, la falta de oportunidades es lo que siempre se resalta. Torneos y de importancia en la región hay muy pocos y la posibilidad de conseguir invitaciones se da solo en estos certámenes. Por eso, todos los que durante el año recorren el mundo en busca de oportunidades y de torneos para sumar puntos, regresan a estas tierras y aprovechar dichas invitaciones. Este no es su caso pero, ¿Por qué?: “No recibí invitaciones de Argentina, creo que soy muy poco bienvenido, esa es la realidad. Con el tema de la corrupción han circulado un montón de versiones, quedé como el malo”. Marco, había sido comprometido por la TIU a ser testigo en los juicios que involucraron a tres compatriotas sospechados y luego sancionados (Nicolás Kicker, Federico Coria y Patricio Heras).

¿Qué fue lo que realmente pasó?

Gente que dice estar en contra de la corrupción se acercó a pedirme que mienta para salvar a tenistas que no actuaron bien. ¡¿Cómo iba a mentir en una declaración judicial?! Eso es lo que me gustaría que se sepa de una buena vez. En general, si no hay pruebas no se puede condenar a nadie y en el mundo de tenis para condenar a un tenista tienen que haber una cantidad exorbitante de pruebas en su contra, un declaración mía no iba a cambiar nada. Al final hubo tres argentinos condenados, uno ya volvió cumpliendo pocos meses de suspensión, lo recibieron como un rey. Ahora volvió Kicker, también lo reciben con invitaciones. Yo quedé señalado, así que dudo que me inviten. Salvo que me pase como a Karatsev, haga semifinal en un Grand Slam y alguno me llame. Pero lo dudo mucho. Esa es una de las razones que no vuelvo a Argentina, es feo porque es una especie de desarraigo total. Paradójicamente con los únicos que tuve problemas fue con los argentinos. Se hizo fuerte una versión que no es la correcta, que la pusieron los que defendían a los tenistas acusados y es una realidad difícil de revertir. La hipocresía que hay allá no lo va a permitir. Ojo no digo que en Europa no lo haya, también lo hay, pero allá se marcó muchísimo. Fue doloroso, no me genera nada ir a jugar un torneo allí. Calculo que a ellos tampoco les genera algo que yo esté.

¿Pensás que mucha gente sabe una versión que no es correcta?

Lamentablemente los que salieron a hablar no son precisamente quienes se tomaron el trabajo de leer mis declaraciones, ni quienes miraron con objetividad todo lo que había pasando. Con solo leer todo lo declarado en los juzgados se ve claramente quién vendió a quién y no entiendo en qué momento caí tirado ahí. La única forma de saberse la verdad es que los periodistas pongan las grabaciones. A través de sus abogados me atacaron de forma injusta y vean, el único que no me atacó fue el que menos pena recibió. Con solo leer un poco saben que estoy en contra de la corrupción. No me gustan muchas cosas, pero algunas me salen del corazón. Aunque no lo creo, ojalá que todo pudiera aclararse.

Y ahora, ¿Cómo estás? Decidiste participar del Challenger Gran Canarias…

Estoy en Gran Canarias, si. El año pasado fue muy malo, este año arranqué igual, aunque mejoré mucho en la actitud. Todavía me falta mucho en ganar confianza. Generalmente en un año juego unos 50 partidos, pero el año pasado con todo lo que perdí en primera ronda alcancé a jugar 18. Estoy tratando de agarrar ritmo, ganar confianza, respirar aire fresco y conseguir seguridad. A pesar que sigo perdiendo, estoy mucho mejor de la parte mental. Estoy tranquilo, sé que tarde o temprano la dinámica va a cambiar. El año pasado anduve muy bien en las exhibiciones, pero lo que cuenta es cuando se juega por los puntos y ahí me costó mucho, muchísimo arrancar. No sé a qué atribuirle, ya me volví loco pensando, pero no encuentro un motivo que justifique el bajón. Cuando jugás mal, parece que todos los demás juegan muy bien y dentro de la cancha vas tomando decisiones que no son las mejores y vas encadenando una serie de malas decisiones que hacen que no ganes los partidos

¿Qué objetivos te pusiste?

Me encantaría volver a agarrar ritmo, es lo que me urge en este momento. Por ahora estoy entrando a las clasificaciones de los challengers, entré directo a estos dos en Canarias, voy a seguir jugando, esperando las cosas mejoren. Y si no consigo ganar partidos tendré que bajar de nuevo a Future como lo hice el año pasado, que tampoco me fue muy bien ni mucho menos. Hay que readaptarse a un montón de cosas, que si no sos humilde con la nueva situación, te pasan por arriba, porque ellos sí están acostumbrados. En mi caso me fui frustrando cada vez más y me costó muchísimo adaptarme a la nueva realidad. Esperemos empezar a ganar partidos y de a poco mi idea es meterme dentro de los 100 a fin de año. En el momento parece extremadamente lejos, pero esa es mi idea, trabajo para eso.

Aparte de tener un mal año, a fin de año pasado te contagiaste de Covid, ¿Cómo lo pasaste?

Fue complicado, el encierro fue terrible, más que nada porque hubo una equivocación muy grande del médico. En los torneos nos hacen dos testeos por semana, los lunes y los jueves, está todo bastante bien controlado. Además antes de viajar te exigen un testeo, todo esto ayuda a que no haya muchos problemas en los torneos. En mi caso me hacen el testeo del lunes, mi entrenador da positivo, yo no, pero por los protocolos me aíslan, al otro día me sacan del torneo. Nos mandan a cada uno a una habitación por separado. El jueves el médico no me hace el testeo, porque no lo consideró necesario. Ya me sentía mal, tenía los síntomas del Covid y me parece que ameritaba un test. Al décimo día, cuando ya me sentía mejor, por fin me hacen el testeo y doy positivo. Y como las reglas dicen que tenés que estar aislado por 10 días desde que da positivo, mi aislamiento recién comenzó desde ese día, a pesar que ya tenía más de 10 encerrado. O sea cuando ya estaba casi estaba en condiciones de salir me encierran por 10 días más. Allí se produce una situación tensa, yo me quería preparar para Australia, quería volver a casa y no podía. Y era por una estupidez, un capricho del médico no podía salir. Recién a los 21 me dejaron salir para España y de ahí tomar un vuelo. Del día 12 al 15 mentalmente estaba totalmente quemado. Me quemé porque no podía entender por qué me tenían encerrado. Una cosa es estar encerrado porque te sentís mal y otra cosa muy diferente estar encerrado porque sí. Por suerte la ATP me estuvo ayudando mucho. Yo siempre fui crítico, pero estuvieron pendientes, ayudándome todo lo humanamente posible. Así que estoy muy agradecido con ellos, también con la gente de Maia, el pueblo donde estuve encerrado. Me jodió todo el entrenamiento para Australia. Solo pude prepararme 10 días y me fui. El entrenamiento fue entre comillas, porque si bien me sentía bien, con un poco de esfuerzo me ahogaba. Dicen el Covid es como un resfrío, pero en mi caso no fue tan así. Para mí es mucho peor. En la vida normal no pasaba nada, pero exigía el cuerpo, no aguantaba. Hacía una hora de entrenamiento y estaba fundido, muerto.

¿Después tuviste problemas para jugar en Francia?

Terrible, me pasó otra peor. Una de las últimas decisiones de la Federación Francesa es que para poder competir en Europa te piden haber estado los últimos 30 días en la Unión Europea. Llegué de Doha el el 11 de enero y con esas nuevas disposiciones sólo podía empezar a a jugar el 10 de febrero y la ATP me lo comunica el sábado 6, después que había salido de Andorra hacia Francia y ya había hecho como 750 km. Como no es un problema migratorio no tuve problemas en ese sentido, pero no solo no podía jugar, tampoco podía entrenar ni entrar al hotel del torneo hasta el miércoles. La ATP me ayuda y me programa el partido para ese día. Me volví a casa, y volví a salir el martes 9. Llegué a Cherburgo el miércoles, después de haber viajado toda la noche, con nieve, andando a 2 por hora. Hice más de 1.200 km, llegué sobre la hora, apenas tuve unos minutos para calentar, entré a jugar totalmente sin condiciones de jugar. Pero ojo, no era el único, varios jugadores estaban en la misma situación. De pronto enfrentaba a alguien que llegue en las mismas condiciones y podía tener oportunidades de ganar. Por los mismos motivos la Qualy la jugaron muchos tenistas que juegan Dobles, un buen sorteo también me podría ayudar. Pero no, nada de eso, me tocó contra el # 2 del torneo, que estaba fresquito como una lechuga. No me debía haber presentado, pero igual, por todo lo que había hecho la ATP por mí, quedaba muy mal decirle al supervisor de la ATP, que me retiro, que no juego contra el # 2. Decidí presentarme sin ninguna condición para jugar, sin ninguna chance. Para peor quebré de entrada y uno se hace una película totalmente fuera de la realidad. Jugué fundido, perdí 12 puntos seguidos.

Volviendo a la Qualy de Australia, hubo muchos tenistas que protestaron por el trato que recibieron, pero otros estuvieron más que satisfechos con la atención, ¿Qué opinión tenés?

La qualy del Open de Australia tuvo muchas cosas buenas y otras que no. Mal que nunca te avisaron qué es lo que iba a pasar. Por ejemplo a los tenistas que dieron positivo los trataron muy mal, los llevaron a una casa aislado de todo, solo, sin saber qué les podía pasar, quién te iba a cuidar. Nadie sabía nada, horrible. Además me pareció muy mal las condiciones desiguales que recibieron los tenistas que jugaron la Qualy respecto a los que jugaron el MD. Por ser el mismo torneo, creo que deberían haber recibido las mismas condiciones. Los tenistas que tuvieron Covid en Australia cobraron la mitad del premio, en cambio los tenistas que se contagiaron en la clasificación, cobraron “cero”, no les pagaron nada. Eso estuvo bastante flojo, fue un hecho evitable, de última, ser más claro con la información. Si tienen unas reglas para el cuadro principal, deberían ser las mismas para Qualy. Es cierto que ese lugar lo armaron para que se juegue exclusivamente la Qualy, pero el día que llegamos no había nada, ni siquiera comida. Y como era una burbuja, no podíamos salir. Había tenistas que estaban contentos porque se jugaba la Qualy, otros que no se bancaban la situación precaria, había de todo. Otro ejemplo, nos dieron 3 bolas por día para entrenar, dijeron que no habían llegado las bolas desde Australia. Con eso entrenás 2 horas y esas pelotas ya no servían para nada. Eso también creo que es una situación mejorable. Otro tema fue el distanciamiento social. Para un mayor control habilitaron solo 2 ascensores, entonces había momentos con 10 metidos en un mismo ascensor, o tener que esperar un montón porque todos, pasajeros y personal del hotel tenían que subir y bajar por esos 2 ascensores. Las escaleras no estaban habilitadas, así que no había otra que esperar. Eso también se pudo haber mejorado. El hotel y la comida era fantástica, para quienes no tenían limitaciones. Por ejemplo las personas celíacas la pasaron mal, no había comida libre de gluten. Pero era lo único que había, no podías elegir otra cosa. También fue caótico el viaje a Australia, el confinamiento en Melbourne. Todas cosas que se podrían haber hecho mejor. Se supone que lo organizaron personas acostumbradas a organizar estos eventos, cuesta creer que se les hayan escapado tantos detalles.

Periodista. Creador de Set Tenis. 23 años

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