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Entrevistas

Julio Porras: «Es un sueño que tengo desde chico y de a poco se va haciendo realidad»

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Debutó profesionalmente a los 23 años, venciendo al 277° del mundo.

«Game, set and Match» gritó el juez de silla. En ese momento, el tenista Julio Cesar Porras, en su inicio como profesional, vencía a Moriya (277) 7-6, 6-2 y lograba el primer triunfo de su carrera en el mismísimo debut y ante un top 300. ¿Cómo llegó a disputar el Challenger sin partidos previos? ¿Cómo siguió su paso por el torneo? Eso, su historia de vida y mucho más, en esta exclusiva entrevista con Set Tenis.

Le dicen “Julito” y nació en febrero de 1998 en la ciudad de Mar del Plata. Por cuestiones de la vida, actualmente reside en Burgos, España, y una semana atrás disputó sus dos primeros partidos profesionales en el Challenger de Segovia, también conocido como Torneo del Espinar.

Vía Twitter: @AFD7L

Pasadas las 23 horas en España, Julio puso a calentar el agua para el mate y comenzó a contar su historia. Si hablamos de Mar del Plata, en el mundo del tenis, es imposible no hablar de Horacio Zeballos (padre), quien entrena jugadores en el Edison Lawn Tennis Club de la ciudad: “Con Horacio entrené desde los 5 años hasta los 18, que es cuando me fui. Estuve becado y nunca tuve que pagar un peso. Él me bancó en todo momento hasta los 18, que me consiguió un contacto para ir a Palma de Mallorca, pero las cosas ahí no funcionaron, no salieron como tenían que salir y bueno…”.

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En cuanto a las razones del gran paso dado a una joven edad, fue claro con sus palabras: “Yo me vine porque quería seguir jugando al tenis. Allá era muy duro, muy complicado seguir, no se podía, era bastante difícil, y tuve que venirme a España, dejar atrás la familia y ver lo que salía. Lo que más me daba pena dejar atrás eran mis abuelos porque ellos ya estaban grandes y me daba mucho miedo venirme y cuando vaya, ya no encontrarlos”.

Luego de cambiar de ciudad, de país y de continente en busca de un sueño, el camino comenzó a tornarse complejo. Sin embargo, las ganas de continuar persistieron, pero fue necesario hacer algunos retoques en los planes: “En Mallorca conocí a Jesús Pérez, lo conocí porque entrené a su hijo. A él (Jesús) le gustó como lo entrené y me dijo que si me quería venir para Burgos… Yo estaba muy bien en Palma y no quería dejar el lugar, y bueno, las cosas no empezaron a ir bien por allá y me vine para acá, para Burgos”.

Julio comentó que es profesor de tenis y le gusta mucho entrenar a sus alumnos, pero “si pudiera solo jugar, lo haría”. Como sucede en incontables casos, es cierto que las oportunidades no llegan solas, pero tampoco es simple encontrarlas: “Yo la etapa de junior no jugué ITF, no jugué nada. Fue solo entrenar, y fueron dos años donde no competí porque no había el dinero suficiente. Recién pudo salir la opción cuando me dijeron de ir a Palma. Nunca antes había tenido la posibilidad de obtener una invitación para un Future o algo, jamás”. Luego de años de competencia local, una verdadera oportunidad se presentó y, por suerte, no fue desperdiciada.

https://www.instagram.com/p/CQjj5-pgcou/
Recorte de un diario marplatense tras el título local ganado por Porras.

El Torneo Profesional Autonómico de Castilla y León otorga una Wild Card al cuadro principal del Challenger de Segovia. Julio sabía lo que se jugaba y recordó las sensaciones vividas en el aquel certamen: “Jugué la final del torneo local y, no te voy a mentir, la final la jugué cagado. La invitación te la dan hasta los 23 años, yo tengo 23, era mi última oportunidad de conseguirla”. Al consagrarse, obtuvo la Wild Card para disputar el Challenger de Segovia: “Era la última oportunidad, una bala sola quedaba. Jugué cagado, muy nervioso, tenía mucha presión, quería ganarlo porque ya sabía cuál era el premio. Y cuando gané no lo podía creer… dije ‘wow voy a jugar con estos “bichos”’ como les llamo yo. También quería saber dónde puedo estar, dónde puedo jugar, cuál es mi nivel… la verdad me puso muy contento”.

En su primer partido profesional, venció por 78-66 y 6-2 a Hiroki Moriya, 277 del mundo, y sumó los primeros 8 puntos a su ranking: “Cuando gané no lo podía creer”, asintió, pero ese sería solo el principio de la historia. Quizás podría pensarse que la suerte no estuvo a su favor al momento de sortearse el cuadro, ya que en segunda ronda debería enfrentar al primer favorito, la figura española, Feliciano López. Pero lejos de echarle la culpa a la suerte, Julio admitió: “Yo sé que Feliciano es un jugadorazo, hizo una carrera muy buena, estuvo dentro de los primeros diez, pero ahí juegan todos muy bien. Me podía tocar el 1, como el 4 o el 3 y contra cualquiera iba a ser difícil. Lo que sí sabía desde el inicio del torneo es que la presión no la iba a tener yo, porque yo no estoy rankeado, no soy nadie ni tenía nada…”.

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https://twitter.com/ATPChallenger/status/1420110238213189634?s=20
Twitter: @ATPChallenger

Pese a que su segundo encuentro finalizó a favor del español, sería injusto no admitir que el partido fue más parejo de lo esperado: “No le tuve miedo, al contrario, yo pensaba ‘si le gano a este hombre, sería una locura’, por eso doy gracias de haber podido jugar contra esta persona, porque fue algo muy bonito que no me lo voy a olvidar jamás”. El score cerró en 63-77, 6-2 y 6-4 pero, ciertamente, el resultado acabó por no ser lo más importante. “’Tuviste la oportunidad en este torneo y la aprovechaste. Vos llegas, sos entrenador, venís acá y le ganás a un 200 del mundo, y lo ponés al límite a Feliciano’, eso me decían y yo no lo podía creer”.

Finalizada la euforia creada por el recuerdo del partido de su vida, comentó: “Todo esto es un sueño que tengo desde chiquito y que de a poco se va haciendo realidad. En el tenis el tiempo es complicado. Yo no pensaba jugar este torneo y de repente me lo encuentro, las cosas van pasando así. Yo tenía muchas ganas de jugarlo y se me dio”. Además, confesó que una nueva meta será volver a disputar del torneo: “Como objetivo al año que viene, quiero jugar de nuevo el Torneo del Espinar sin que me den ningún wild card, tratar de conseguir los puntos para jugar directamente. No es imposible”.

Un punto que cabe resaltar es el apoyo del público brindado en el encuentro: “La gente me decía ‘hacele como el Dibu Martínez, mirá que te como…’. No me esperaba tanto apoyo, y eso más me motivaba. Con la gente que estuvo ahí siempre voy a estar agradecido de corazón, porque me alentaron desde el minuto uno hasta el último”. También recordó las sensaciones vividas al finalizar el encuentro: “Cuando salí había gente que quería hacerse fotos y que les firme autógrafos, y yo no lo había pasado nunca a eso. Ojalá me pueda pasar muchas veces más, esto de ganarte el público, porque yo también lo viví del otro lado”.

Julio Porras vs. Feliciano López. Video de Oscar García.

Una incógnita que surgió previo a sus presentaciones, estaba referida a su nacionalidad, ya que el torneo lo presentaba como español, pero demás marcadores lo indicaban argentino. Sin tartamudear, aclaró: “Yo soy argentino. Bien argentino. Pero también estoy federado para acá por la federación española. No es que me vine ya federado desde argentina, no me vine con la bandera española abajo del brazo, me federé acá y juego para acá. Muchos me decían ‘¿por qué no jugas con tu bandera, por qué no representas a tu país?’ y la respuesta mía es que yo no estoy jugando para nadie, no represento a nadie, no juego para una selección, no es que estoy jugando una Copa Davis… Ahora juego para mí, porque es el deporte que elegí, que me gusta… No es que me da igual, pero si me ponen la bandera argentina o la española no voy a andar diciendo ‘sacame esta o aquella porque no me gusta’”.

¿Quién es Julio Porras?

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Al concluir con las cuestiones relacionadas estrictamente al torneo, resultó imposible no consultar sobre su historia personal, sus inicios, referentes y vida cotidiana, a lo que, con su mezcla de acento argentino combinado con español, gustosamente respondió.

¿Por qué o por quién comenzaste a jugar?

La persona por la que empecé a jugar fue mi papá. Yo era admirador de mi padre, no tenía otro referente. Él jugaba al pádel, jugó con el Galleguito Díaz, con Cristian Gutiérrez, toda esa camada, y me gustaba como jugaba, y un día le dije que quería probar. Él me dio a elegir entre el tenis y el pádel, y elegí el tenis. Ahí fui con Zeballos y empecé a jugar. Cuando tuve un poco más de conciencia y empecé a mirar tenis, porque a los 5 años solo lo tenía de referencia a mi papá. Me empezó a gustar mucho Federer, su revés a una mano, me gustaba muchísimo su estilo, y de Rafa me gustaba mucho su actitud y su garra… un poquito de cada uno.

Julio dando sus primeros pasos tenísticos (2005)

¿Cómo es tu juego?

Cambié mucho de juego en el tiempo, a los 16 era mucho más agresivo, ahora soy más de meterme atrás, de defender… pero no es esperar el error del otro, sino más o menos un estilo de lo que hace Rafa, defender, defender, defender, y cuando aparece la ocasión tratar de contraatacar. Ese juego de él a mí siempre me gustó… a mí me gusta mucho Roger, pero la garra, la actitud que pone rafa, para mí siempre es el mejor ejemplo de todos, y es lo que siempre quiero tratar de hacer.

¿Cómo vivís tu día a día?

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Tenis todo el día, no hay otra. Soy profe de tenis. Pero no miro tenis, me entero los resultados por Instagram. Esta semana me cansé de ver partidos, pero porque los estaba viendo en el torneo, en directo… En la tele prefiero ver pádel o futbol. Soy fanático de River, muy fanático, hasta la muerte, hay madrugadas que me quedo a verlo aunque al otro día me levante a las 8, pero por River lo que sea. Como cuando jugó Argentina la Copa América. De acá solo sigo al Barca, pero por Messi.  

Como profesor, ¿a quién te gustaría entrenar?

Si tuviera que seguir entrenando a alguien, sería solo a Iván Pérez. Como todo entrenador y alumno, sé que un día él puede decirme que no quiere entrenar más conmigo, pero a mí no me gustaría que eso pase. Uno de mis sueños cuando vine acá es ser jugador, un buen jugador, pero cuando empecé a entrenar a este chico y conocí a su familia, me puse como objetivo que él sea un jugador profesional.

Julio junto a su alumno Iván Pérez, campeón del Open de Castilla Junior, en 2019.

¿Cómo era tu vida antes de ser jugador y entrenador?

Me costó muchísimo. Mis padres se separaron y todo lo viví solo con él. Mi papá se pasaba todo el día trabajando, juntaba cartones, botellas, cobre, diarios, todo para poder juntar dinero y jugar torneos, porque la única forma era esa. Yo también me la pasaba juntando, mi casa capaz parecía una chatarrería, pero todo era para poder jugar. Y la verdad no me avergüenza decirlo porque lo hice con gusto y a día de hoy gracias a eso puedo estar acá. No me tira abajo contarlo, me siento orgulloso. En Mar del Plata vivía en una zona jodida… Terminaba de entrenar a las seis de la tarde y llegaba a mi casa con el corazón en la boca, por si me robaban o me pegaban una trompada y me bajaban de la bicicleta, no sabía qué podía pasar. Dejaba todo en el club por miedo. Solo me llevaba el teléfono y la tarjeta del colectivo, porque no sabía qué podía pasar.

¿Qué extrañás de Argentina?

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Desde que me fui, no he vuelto a Argentina. Y es muy difícil… extraño todo… sobre todo a mi familia. Mi abuela siempre me decía que me quería ver jugar por televisión, que sería un orgullo para ella, y se dio, y me decía ‘ya te vi por tele’ y esto y el otro, y bueno, en enero, me llama mi papá para contarme que ella había fallecido, y de ahí en más… no me preguntes, no sé qué fue lo que pasó, pero me empezó a ir muy bien en el tenis, mucho más de lo que yo pensaba… Y es que no sé, algo me habrá dado mi abuela, no sé cómo explicártelo, pero desde ese momento, no sé, ya sea como una motivación, pero todo lo que hago es dedicárselo a ella, siempre me acuerdo de ella.

Pese a admitir que su mayor hobbie no es ver tenis, Julio brindó su opinión sobre algunos tenistas de la actualidad: “Medvedev juega muy bien, pero para mí siempre Rafa y Djokovic deberían estar número 1 y número 2. Y Schwartzman se defiende muy bien, y eso que tiene la altura como yo, o sea una cagada, no vamos a andar con mentiras (risas). Es muy complicado, para sacar tenemos que hacer el doble de esfuerzo que los que miden 1,80. La verdad que él se merece muchísimo poder estar en ese ranking, y los demás si llegaron hasta ahí es por mérito, es por algo”.

Conversando sobre merecimiento y demás cuestiones, fue interesante hablar sobre las críticas que reciben los deportistas en el día a día. Sobre este tema, comentó una situación vivida en el encuentro frente a López, que suele ser más recurrente de lo pensado: “Un hombre agarró, cuando me fui a sentar en el descanso, y me dice ‘tirale drops, que corra’, y él estaba sentado en la tribuna… La gente se empezó a reír y le dije ‘¿y así de fácil lo ves?’ y me reí. Yo estaba contento, estaba disfrutando… Entonces me acerqué al hombre, le mostré la raqueta y le dije ‘tomá, ¡jugá vos!’. Yo lo hacía de broma, para reírnos, pero la gente hay veces que cree que es fácil y es muy complicado, para mí es uno de los deportes más difíciles”.

Aunque la historia recién comience, resulta imposible no concluir con un balance del pasado, el presente, y los sueños del futuro: “Siempre me gusta dar las gracias a Zeballos, a mi padre, a la familia con la que estoy ahora que me tratan como un hijo, por todo lo que hicieron y siguen haciendo para que cumpla mi sueño. Algún día me gustaría estar dentro de los primeros 100… que si llego a estar entre los primeros 10 yo encantado de la vida, es el sueño de chiquito que tengo, pero bueno, hoy hay que estar con los pies sobre la tierra y pensar en el día a día, y aprovechar las oportunidades lo máximo que se pueda”.

Julio junto a su entrenador Jesús Pérez.

Pensando en lo que se viene, Julito concluyó con un resumen de sus planes a corto plazo, y reflexionó sobre los tiempos en el deporte y en la vida misma: “Ahora el 23 tengo que ir Santander, voy a jugar un Future, así que vamos a ver qué sale. De acá al año que viene la idea es tratar de jugar la cantidad de Futures que se puedan, jugar solo por puntos y tratar de conseguir una buena cantidad”.

Algo que le diría a cualquiera, no solo a un tenista, es que no se apure en querer cumplir un sueño. Las cosas tienen su tiempo. Yo desde los cinco años tengo este sueño y se me cumplió a los 23. Muchos dicen ‘si a los 19 no ganás Roland Garros como hizo Rafa, no vas a ser nadie’, y no es así. Y tampoco es que yo sea alguien, pero quiero intentar serlo. Por suerte nunca me quedé con esa espina de decir ‘no lo pude intentar’. El camino del tenis y de la vida es muy largo, y te vas a caer una, dos, tres, cuatro veces, pero te vas a tener que levantar siempre y seguir para adelante”.

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1 Comment

1 Comment

  1. Luis monge

    el

    Muy buena notaa, aumentenle el sueldo a esta periodistaa!

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