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Gottfried Von Cramm, el caballero del tenis

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Mucho tiempo antes de que Boris Becker levantara el trofeo de Wimbledon en 1985 y pusiese el nombre de Alemania en la mesa grande del tenis internacional, hubo otro jugador que dejó al país germano bien alto. Nacido en 1909 en el pequeño pueblo de Nettlingen, Gottfried Von Cramm, el primer gran tenista alemán, hizo historia en los albores del siglo XX y se convirtió en todo un símbolo de su época.

Hijo de Burchard Von Cramm y Jutta Von Steinberg, Gottfried se crió entre castillos y canchas de tenis. Su familia, aristocrática y de renombre en todo el territorio germano (su padre tenía el título de barón), vivió en el famoso castillo de Bodenburg, donde tuvo sus inicios en el deporte. Con sólo 18 años, y a pesar de tener un gran pasar económico, optó por mudarse a Berlín para convertirse en un jugador de tenis a tiempo completo.

Los resultados no tardaron en llegar. Cuatro años después de su llegada a la capital, Gottfriend Von Cramm se transformó en campeón nacional y fue convocado para disputar la Copa Davis de 1932. Al año siguiente, se coronó en Wimbledon en la modalidad de dobles mixtos, junto a su compatriota Hilde Krahwinkel. Y, en 1934, revolucionó al mundo de este deporte al consagrarse en el Abierto de Francia (actual Roland Garros). En aquel torneo venció al australiano Jack Crawford, quien hasta ese momento contaba con cinco Grand Slams.

Von Cramm en la portada de la revista Time, del 13 de septiembre de 1937. (Crédito: Time)

La victoria obtenida en Francia no sólo lo catapultó a la fama en el mundo del tenis, sino que también se transformó en un héroe nacional. En aquella época, Adolf Hitler era quien manejaba los hilos de Alemania y no dudó en que Von Cramm podía ayudarlo en su propaganda. Al ser un deportista de élite, y con un físico que coincidía con lo que el nazismo quería, lo contactaron para que colaborara con ellos y se sumase al NSDAP (partido nazi). Pese a las insistencias, este no accedió. Su ideología y sus convicciones iban en contra de todo lo que proponía el Führer y protestó contra él cada vez que jugaba en el extranjero. Además estuvo en contra de la expulsión de todos los judíos de las selecciones alemanas.

Entre 1935 y 1936, Von Cramm disputó las finales de los abiertos más importantes: en Wimbledon cayó ante el británico Fred Perry, mientras que en el Abierto de Francia del 36 pudo coronar ante el mismo rival. Pero, luego de estos momentos de gloria deportiva comenzarían sus problemas con el régimen nazi, que tanto interés tenía en él.

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En 1937 Alemania se enfrentó a Estados Unidos en la final interzonal de la Copa Davis. La eliminatoria, que marchaba 2 a 2, se definiría en un partido entre Von Cramm y Don Budge, quien era un gran amigo del alemán y uno de los mejores tenistas del mundo en aquella época. Según contó el estadounidense años después, su rival había recibido una llamada de Hitler en la previa del partido, en la que éste le remarcaba la importancia que podía tener su triunfo sobre Estados Unidos. Von Cramm, pálido después de aquella comunicación, salió a jugar el encuentro como si su vida dependiera de ello y ganó los dos primeros sets 8-6 y 7-5, pero Budge fue superior y lo dio vuelta, a pesar de que el alemán llegó a estar arriba en el quinto set por 4-1.

Hitler en uno de sus encuentros con Von Cramm. (Crédito: Sueddeutsche Zeitung)

Tras aquel encuentro disputado en el All England Club, el alemán viajó por todo el mundo para disputar torneos. El más destacado fue el Abierto de Estados Unidos (US Open) perdiendo en la final ante Don Budge. En marzo de 1938, Von Cramm retornó a Alemania y su vida empezaría a dar un giro inesperado.

En su vuelta al castillo de Bodenburg fue recibido por oficiales de la Gestapo (policía secreta de la Alemania nazi) y lo detuvieron por la acusación de ser homosexual y de haber ayudado a financiar a un judío. Ante estas acusaciones, Von Cramm fue encarcelado y no pudo negar sus cargos: en 1936 financió la huida de Manasse Herbst a Palestina, con quien tuvo una relación de varios años a pesar de estar casado con Elisabeth von Dobeneck hasta 1937.

Von Cramm junto a Elisabeth Von Dobeneck, quien fue su esposa entre 1930 y 1937. (Crédito: ICP)

Luego de su detención, el tenista que había cautivado al mundo con su deportividad y sus logros, fue encerrado y los medios internacionales de la época lo reflejaron en sus páginas. En el Daily Herald de Londres se podía leer que Von Cramm había sido detenido por violar el párrafo 175 del código penal alemán, que calificaba a la homosexualidad como un “delito
sexual
”.

Pese a que la condena era de un año, pudo salir en libertad a los seis meses gracias a que su amigo Don Budge recolectó 25 firmas de deportistas famosos alrededor del mundo (se destacó la firma de la estrella del beisbol de la época, Joe DiMaggio), para conseguir su libertad. La carta
firmada, que fue entregada a Hitler, decía entre otras cosas que “Von Cramm es un deportista ideal, un caballero perfecto y ningún país podría haber deseado un mejor exponente”. En octubre de 1938 fue liberado de prisión, pero la dictadura nazi no se la iba a hacer sencilla.

Junto a su rival y amigo, el estadounidense Don Budge en Wimbledon 1937. (Crédito: New York Times)

Si bien sus ganas de jugar al tenis estaban intactas, Erich Schönborn -presidente de la Federación Alemana de Tenis- le prohibió representar a Alemania en el equipo de Copa Davis y jugar en cualquier torneo que se desarrollase en el país. A raíz de esto tuvo que exiliarse en Suecia, donde fue invitado por el Rey Gustavo V, con quien tenía una gran amistad. En el país nórdico disputó varios torneos pero ninguno de gran nivel.

En 1939 quiso inscribirse para disputar Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos, pero Harold Harmsworth (propietario del Daily Mail y amigo de Hitler) y Sir Louis Greg (presidente del All England Club) conspiraron para que el alemán no pudiera jugar en el torneo y evitar alguna humillación contra Hitler. Aun así, pudo disputar el torneo de Queens que se adjudicó venciendo en la final a Bobby Riggs por 6-0 y 6-1. Luego de aquella derrota, el estadounidense se consagró en el All England Club y en Estados Unidos, favorecido por la ausencia de Von Cramm.

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Un año después de sus desventuras en los Grand Slams, fue reclutado para el servicio militar como miembro de la división Hermann Goering. Si bien comenzó como un soldado privado, con el paso del tiempo le asignaron el mando de un comando para luchar en la 2º Guerra Mundial que había comenzado el año anterior. Junto a su batallón, fue a combatir al frente
ruso y volvió con vida por muy poco, ya que sufrió congelaciones que casi le cuestan la vida. En esta batalla fallecieron dos de sus hermanos y a pocos kilómetros, en la batalla de Stalingrado, asesinaron a Heinrich Henkel, quien había sido su compañero de dobles entre 1937 y 1938.

Junto a Henner Henkel, Von Cramm ganó el dobles del Abierto de Francia y de Estados Unidos en 1937. Crédito: AFP.

A su regreso fue condecorado con la Cruz de Hierro (condecoración militar concedida por actos de gran valentía o por méritos en el mando de las tropas), pero no pudo volver a jugar al tenis hasta que finalizó la guerra. Durante esos cinco años, Von Cramm estuvo involucrado en un plan para asesinar a Hitler. Según cuenta Richard Mastain en “The Old Lady
of Vine Street
”, el tenista estuvo implicado en el complot del 20 de julio de 1944 para asesinar a Hitler. Si dicho plan hubiese tenido éxito, la misión de Von Cramm era viajar a Suecia para negociar la rendición con el secretario de Asuntos Exteriores británico, Anthony Eden.

Finalizada la 2º Guerra Mundial, Gottfried Von Cramm volvió a jugar al tenis y ganó los torneos nacionales de Alemania en 1948 y 1949, con 40 años. A pesar de su edad, compitió en el equipo alemán de Copa Davis hasta 1953 (año de su retiro) y posee el récord de más victorias en singles y en dobles. Luego de su retiro se desempeñó como administrador de la Federación Alemana de Tenis y se convirtió en importador de algodón. Además, era el encargado de financiar la reparación del Rot-Weiss Tennis Club de Berlín, luego de la guerra y la calle donde se encuentra lleva su nombre.

En 1961 decidió radicarse en Egipto y vivió allí hasta 1976: el 8 de noviembre falleció en un accidente de tránsito en un viaje de El Cairo hasta Alejandría. En 1977, el Salón de la Fama del Tenis decidió incluirlo para que su legado no se pierda y que Gottfried Von Cramm, el primer gran tenista alemán, no sea olvidado ni por sus proezas tenísticas ni por su legado
humano.

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